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Texto:
Eugenius episcopus servus servorum Dei. Dilectis filiis
Everando dominici Templi magistro ejusque fratribus tam presentibus quam futuris regularem vitam professis in perpetuum.
Officii nostri auctoritate compellimur et predecessorum
nostrorum Romanorum pontificum exemplis instruimur quod religiosis locis et
pauperibus divino cultui mancipatis a regibus, principibus et aliis Xpisti
fidelibus devotionis intuitu rationabiliter conferuntur, sedis apostolice
munimine roborare. Inde est quod dilecti in Domino filii, justiis vestris
postulationibus gratum impartientes assensum, donationes et concessiones quas
Raymundus Berengarius, Barchinonensium comes, bone memorie Roberto predicti
Templi magistro et fratribus fecisse dinoscitur, sicut rationabiliter facte
sunt et scripto ipsius comitis continentur, vobis vestrisque successoribus,
auctoritate sedis apostolice confirmamus et ratas et inconvulsas manere
decernimus: donationem videlicet castri quod dicitur Molso, castrum etiam
Montgaudi, castrum Xalamnera, Burburanum cum universis pertinentiis omnium
predictorum castrorum, castrum quod dicitur Remulinis, castrum Corbinis cum
omnibus pertinentiis suis; honorem Lup Sancii de Belixich, mille solidos in
Osca, mille solidos in Cesaraugusta, vobis et succesoribus vestris annis
singulis persolvendos, quintam partem quam predictus comes de omnibus
expeditionibus Yspanie videlicet de vestris hominibus, sicut in perpetuum
vobis concessit habendam; quintam quoque partem ex terris Sarracenorum ex
tunc in posterum divina clementia capiendis, leudas, consuetudines et pedagia
que vobis ab eodem comite per totam terram suam sicut in vestra causa
remissa, et quedam alia que in eodem instrumento plenius continentur;
concesiones etiam decimarum consensu bone memorie Terrachonensis atque
venerabilium fratrum nostrorum Bernarde Cesaraugustani, Dodonis Oscensis,
Raimundi Ausonensis, Berengarii Gerundensis et Guillelmi Rotensis episcoporum
facte sunt, sicut eorum suscriptiones ostendunt, vobis vestrisque
successoribus nichilominus confirmamus.
Si qua igitur in futurum ecclesiastica
secularisve persona hanc nostre confirmationis paginam sciens, contra eam
temere venire temptaverit, secundo tertiove commonita, si non reatum suum
congrua emendatione correxit potestatis honorisque sui dignitate careat,
reamque se divino juditio existere et perpetrata iniquitate cognoscat. Et a
sacratissimo corpore ac sanguine Dei et domini redemptoris nostri Ihesu
Xpisti aliena fiat atque in extremo examine districte ultioni subjaceat.
Ego Eugenius catholice sedis episcopus.
[Ego Conradus] Sabinensis episcopus.
Edo Odo diaconus [cardinalis] santi Georgii
ad velum aureum
Ego Teodenius Portuensis episcopus.
Ego Octavianus diachonus cardinalis santi
Nicholai in carcere Tulliano.
Ego Ymaro Tusculanus episcopus.
Ego Paco diaconus cardinalis Adriani.
Ego Gaurinus Prestinus epíscopus.
Ego Dubaldus diaconus cardinalis sancti Eustachii
justa Templum Aggripe.
Ego Guido Ostiensis epíscopus.
Ego Iohannes diaconus cardinalis sancte
Marie nove.
Ego Gregorius presbiter cardinalis tituli
Calixti.
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Traducción:
Eugenio obispo, siervo de los siervos de Dios. Amados
hijos, Everando maestre del Templo del Señor, y Hermanos de este tanto
presente como futuros que profesan una vida regular a perpetuidad.
Somos impelidos por la autoridad de nuestro ministerio e
instruidos de los ejemplos de nuestros predecesores los Pontifices Romanos
por el hecho de que debemos confirmar con la fortaleza de la sede apostólica
aquellos bienes que han sido entregados a los lugares religiosos y a los
pobres para el culto divino por los reyes y principes y otros fieles
cristianos en tato que contribuyen razonablemente a divulgar la devoción. Por
lo cual amados hijos en el Señor, atendiendo con grato asentimiento vuestras
justas peticiones, confirmamos a vosotros y a vuestros sucesores, las
donaciones y concesiones que se nos dice el Conde de Barcelona, Ramón Berenguer,
había hecho al maestro del citado Templo y sus hermanos, según razonablemente
se han hecho y constan en el escrito del propio conde, y decretamos que
permanezcan –tranquilas y pacificamente-: la donación del castro que se dice
Monzón, tambien el castro de Mongay, el Castro de Chalamera, Barberán con
todas las pertenencias de los citados castros, el castro que se llama
Remolinos, el castro de Corbins con todas sus pertenencias; la honor de Lope
Sanz de Belchite; igualmente que se os han de entregar cada año mil sueldos
en Huesca y mil sueldos en Zaragoza, a vosotros y a vuestros sucesores,
además concedió que tuvierais a perpetuidad la quinta parte que corresponde
al citado conde de todas las expediciones que vuestros hombres hagan a
España; y también la quinta parte de las tierras de los sarracenos que desde
entonces en adelante fuesen capturadas por la divina clemencia, lezdas,
costumbre y peajes por toda su tierra según aparecen condonados con motivo de
vuestra misión, y algunos otros que se contienen más plenamnete en el mismo
instrumento. Igualmente confirmamos a vosostros y vuestros sucesores estas
concesiones, incluso de las décimas, que se hicieron con la aceptación del
arzobispo de Tarragona y de los venerables obispos hermanos nuestros Bernardo
Zaragozano, Dodón Oscense, Ramón Ausonense, Berenguer Gerundense, y Guillermo
Rotense, según muestran las firmas de estos.
Si alguna persona eclesiastica o seglar en el futuro,
conociendo esta nuestra carta de confirmación, intentase venir temerariamente
contra ella, una vez sea advertida por segunda y tercera vez, si no se
corrige el perjuicio causado con una justa enmienda pierda el poder y honor y
sea reo del juicio divino y conozca la perpetua injusticia. Y sea separada
del sacratisimo cuerpo y sangre de Dios Redentor y nuestro Señor Jhesu Cristo
y sea sometida al más extremo castigo físico.
Yo, Eugenio, obispo de la sede católica.
Yo, Conrado, obispo sabinense.
Yo, Odón, diácono cardenal de San Jorge junto al velo
áureo.
Yo, Teodewino, obispo portuense.
Yo, Octaviano, diácono cardenal de San Nicolas en la Carcel Tulliana.
Yo, Ymaro, obispo tusculano.
Yo, Paparo, diacono cardenal de Adriano.
Yo, Gaurino, obispo prenestino.
Yo, Astaldo, diácono cardenal de San Eustaquio junto al
templo de Agripa.
Yo, Guido, obispo ostiense.
Yo, Juan, diácono cardenal de Santa Maria la nueva.
Yo, Gregorio, presbítero cardenal del título Calixto.
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